Plan de trabajo de
la Escuela Ignacio Manuel Altamirano.
Se trabajara con la inclusión en el aula de tercer año
grupo B ya que en esta se encuentra una alumna con NEE la cual en este caso se
trata de discapacidad motriz se realizara este plan de trabajo para que los
compañeros del aula acepten e incluyan a su compañera en las actividades del
salón y de la escuela.
la alumna presenta discapacidad motriz por lo cual ella
se retrasa al entregar las tareas del salón ya que sus compañeros van a un
mismo ritmo, pero lo que observo que le pasa a la alumna que ella no trabaja
por que no se relaciona con sus compañeras de mesa ya que el salón está
organizado por mesas y cada mesa con 5 alumnos
pero ella debido a su discapacidad los alumnos no la toman en cuenta en
las actividades y tampoco en la hora de descanso para jugar con ella, considero
que la falta de apoyo de sus compañeros es lo que le hace falta a la alumna
para salir adelante ya que no presenta ninguna necesidad intelectual, al sentarme con ella para apoyarla al
realizar sus tareas me di cuenta que ella lo hace de forma más rápida y
poniéndole entusiasmo.
Es por ello que concluyó afirmando que la alumna necesita
el apoyo de sus compañeros para salir adelante, como se lograra esto trabajando
con la inclusión en el aula de tercer año grupo B.
Sustentando
el trabajo anterior Incluir: quiere decir Abarcar. Implicar. Insertar.
Intercalar. Introducir. Hacer parte. Figurar entre otros. Pertenecer
conjuntamente con otros. el verbo incluir presenta varios significados, todos
ellos con el sentido de algo o alguien insertado entre otras cosas o personas.
Esta definición en ningún momento presupone que el ser incluido requiere ser
igual o semejante a los demás a quienes se agregan. Cuando hablamos de una
sociedad inclusiva, pensamos en la que valoriza la diversidad humana y
fortalece la aceptación de las diferencias individuales. Es dentro de ella que
aprendemos a convivir, contribuir y construir juntos un mundo de oportunidades reales
para todos. Eso implica una sociedad en donde cada uno es responsable por la
calidad de vida del otro, aun cuando ese otro es muy diferente de nosotros.
La escuela y la inclusión Los
objetivos tradicionales en la educación de las personas con necesidades
educativas especiales aún se orientan a lograr comportamientos sociales
controlados, cuando deberían tener como objetivo que esas personas adquiriesen
cultura suficiente para conducir su propia vida. Aun vivimos en un modelo
asistencial y dependiente cuando la meta de la inclusión es el modelo
competencial y autónomo. El pensamiento pedagógico de los profesionales es que
"los niños con NEE son los únicos responsables por sus problemas de
aprendizaje, pero raras veces cuestionan el sistema escolar y la sociedad... el
fracaso en el aprendizaje se debe a los propios muchachos con discapacidad y no
al sistema, piensan que son ellos y no la escuela que tiene que cambiar."*
Es un modelo basado en el déficit, que destaca más lo que el niño no logra
hacer en lugar de aquello que sí es capaz de hacer. Ese modelo se centra en la
necesidad del especialista, y se busca un modelo terapéutico de intervención,
como si la solución de los problemas de la diversidad estuviese sujeta a la
formación de especialistas en el área de la discapacidad. Esta valoriza más la
capacidad que los procesos; los grupos homogéneos en lugar de los heterogéneos;
la competitividad en lugar de la cooperación; el individualismo en lugar del
aprendizaje solidario; los modelos cerrados, rígidos e inflexibles en lugar de
los proyectos educativos abiertos, comprensivos y transformadores; se apoya en
desarrollar habilidades y destrezas y no contenidos culturales y vivénciales
como instrumentos para adquirir y desarrollar estrategias que permitan resolver
los problemas de la vida cotidiana. Esa postura es un problema ideológico,
porque lo que se esconde detrás de esa actitud es la no-aceptación de la
diversidad como valor humano y la perpetuación de las diferencias entre los
alumnos, resaltando que esas diferencias son insuperables. La escuela inclusiva
es aquella donde el modelo educativo subvierte esa lógica y pretende, en primer
lugar, establecer vínculos cognitivos entre los alumnos y el currículo, para
que adquieran y desarrollen estrategias que les permitan resolver problemas de
la vida cotidiana y que les preparen para aprovechar las oportunidades que la
vida les ofrece. A veces, esas oportunidades les serán dadas pero, en la
mayoría de los casos, tendrán que ser construidas y, en esa construcción, las
personas con discapacidad tienen que participar activamente. Esta falta de
comprensión de la cultura de la diversidad implica que los profesionales
piensen que los procesos de integración están destinados a mejorar la
"educación especial" y no la educación en general. Nos encontramos en
un momento de crisis, porque los viejos parámetros están agonizando y los
nuevos aún no terminan de emerger. La cultura de la diversidad nos va a
permitir construir una escuela de calidad, una didáctica de calidad y
profesionales de calidad. Todos tendremos que aprender a "enseñar a
aprender". La cultura de la diversidad es un proceso de aprendizaje
permanente, donde TODOS debemos aprender a compartir nuevos significados y
nuevos comportamientos entre las personas. La cultura de la diversidad es una
nueva manera de educar que parte del respeto a la diversidad como valor.
La educación inclusiva no cree en la
segregación, ni tampoco considera que haya que hacerle un lugar especial a la
niñez con discapacidad. Sino propone que hay un lugar que se llama escuela que
es para todos y hay un proceso social llamado educación y ese proceso se vive
en común.
Este enfoque se contrapone al de la
homogenización que establece un imaginario de lo que es “normal”, a partir de
lo cual se hacen tipificaciones y también se justifican las discriminaciones y
las exclusiones por cualquier motivo, incluyendo la pobreza, el sexo, la
cultura, la raza o las habilidades particulares.
Diferencias a tomar en cuenta
Necesidades educativas individuales: Son propias de cada persona, niño, niña o
adolescente. Responden al concepto de diversidad. Requieren de atención
pedagógica especializada, ya que cada estudiante tiene motivaciones, experiencias,
ritmos y capacidades diferentes
Necesidades educativas especiales: Como su
nombre lo indica, son necesidades específicas de algunas personas, niños, niñas
o adolescentes. Requieren atención y apoyo especializado, distinto del
requerido habitualmente por la mayoría de alumnos. No están referidas
necesariamente a una condición de discapacidad. “Cualquier niña o niño puede,
ya sea en forma temporal o permanente, experimentar dificultades en su
aprendizaje y que, independientemente del origen de las mismas, el sistema
educativo debe proveerle las ayudas, recursos y apoyos especiales para
facilitar su proceso educativo.”
Necesidades educativas comunes: Son
las que tenemos todas las personas, niños, niñas, adolescentes, las compartimos
sin distinción. Relacionarnos con los demás, desarrollar nuestra identidad y
autoestima, nuestro pensamiento lógico.
Melero, Miguel López – Diversidades y
Cultura: una escuela sin exclusiones. Universidad de Málaga. España 2002.
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